
“Shakespeare es más verdadero que la vida”, escribió Jan Kott, en Apuntes sobre Shakespeare, libro esencial para comprender el universo del autor de Hamlet. Harold Bloom fue más lejos todavía. Tituló su libro sobre el genial bardo La invención de lo humano, como si el sujeto contemporáneo terminara de constituirse al verse reflejado en las obras de Shakespeare. Que esta primera columna sobre teatro tenga que ver con Shakespeare tiene una explicación sencilla: Shakespeare es el teatro. Y no por los temas que desarrolla, que casi todos tienen fuentes históricas comprobables, sino porque en cada escena de sus obras hay cierta teatralidad desbordante que se expande y alcanza al espectador como un látigo que lo sacude de su letargo. Es el teatro, también, porque sus diálogos sólo pueden sostenerlos grandes actores. Las palabras de Hamlet a su madre en esa escena memorable en la que termina asesinando a Polonio, o la impresionante seducción de Ricardo III a Lady Ana después de que él matara a sus seres más queridos,...

El poeta Jeremías Marquines ganó el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, el más prestigioso de México en su género, por el libro Acapulco-Golden. El jurado, integrado por Jorge Boccanera, Ernesto Lumbreras y Orlando González Esteva, votó por unanimidad la obra de Marquines y señaló que se trata de "un libro intenso y rico en imágenes" y que "a lo largo del volumen desvarío y lucidez dan una diversidad de climas y una trama".







