
Ocho días después. ¡Al fin se ha realizado mi deseo! Me he arrojado en sus brazos, me he embriagado con sus besos, he llorado hasta la saciedad sobre su hombro. Estoy serena, enteramente serena, he probado todo lo que la vida podía todavía ofrecer de felicidad a una pecadora como yo. ¿Y ahora? Desde hace horas, me encuentro frente a esta última y grave cuestión: ¡huir o morir! Es necesario que me decida esta misma noche por una u otra de estas alternativas, pues Roberto vendrá mañana para llevarme a la tumba de Marta. Antes que seguirlo allí, prefiero morir. Aun admito que lleve la hipocresía hasta no caer de rodillas sobre esa tumba para confesarle todo; admito que el horror que me inspiraría a mí misma, no me ahogue, que encuentre el miserable valor de casarme con él; ¿qué existencia llevaría a su lado? ¿Para qué aferrarse a una dicha que uno mismo ha hecho imposible desde mucho tiempo atrás? Pasaría por esta tierra semejante a una pobre...

El poeta Jeremías Marquines ganó el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, el más prestigioso de México en su género, por el libro Acapulco-Golden. El jurado, integrado por Jorge Boccanera, Ernesto Lumbreras y Orlando González Esteva, votó por unanimidad la obra de Marquines y señaló que se trata de "un libro intenso y rico en imágenes" y que "a lo largo del volumen desvarío y lucidez dan una diversidad de climas y una trama".






